El Congreso de la República del Perú vuelve a estar en el ojo de la tormenta mediática y la indignación ciudadana. Esta vez, el motivo es la confirmación de los generosos beneficios económicos que recibirán los legisladores y parte del personal del Parlamento con motivo de las fiestas de fin de año. La cifra que ha encendido las alarmas: hasta S/ 46.900 para cada congresista solo en diciembre.
¿De dónde sale tanto dinero?
Según lo reportado por diversos medios de investigación, este abultado monto no es un solo «bono», sino la suma de varios conceptos respaldados por el convenio colectivo vigente hasta 2025 entre la Mesa Directiva del Congreso y el sindicato de trabajadores.
El desglose de los pagos que se realizarán en diciembre incluiría:
- Sueldo mensual: S/ 15.600.
- Gratificación.
- Bono por función congresal.
- Asignación logística por semana de representación.
- Tarjeta electrónica de aguinaldo: S/ 1.900 (el Parlamento adquirió 4,500 de estas tarjetas, lo que representa un gasto total de S/ 8.55 millones).
La controversia y la indignación
La noticia ha desatado una ola de críticas, ya que contrasta fuertemente con la realidad económica de muchos peruanos y la constante baja aprobación que registra el Poder Legislativo en las encuestas.
Mientras algunos congresistas, como Alejandro Cavero, han declarado que los legisladores «son libres de decidir» si aceptan o no el bono, argumentando que son acuerdos negociados que deben respetarse, otros legisladores de diversas bancadas afirman que desconocían el monto final y responsabilizan a la Mesa Directiva de la gestión de estos beneficios.
Expertos y analistas señalan que, si bien existe un convenio, la Mesa Directiva del Congreso tiene la potestad de autoexcluirse de ciertos beneficios para dar un ejemplo de austeridad, algo que, al parecer, «no se les ha ocurrido».
La noticia de estos beneficios ha generado debate sobre la justificación de tales montos en el contexto actual del país